jueves, 4 de junio de 2009

BIOGRAFIA DE GIOVANNI QUESSEP

Biografía
Giovanni Quessep (San Onofre, Sucre, 1939)

“Me alejo de todo estilo de época y de toda moda y no me interesa describir los objetos de la realidad más tangible. Creo que todo poema debe ser una metáfora del alma: metáfora de sus maravillas y de sus terrores, de sus cielos y de sus abismos, esto es, la transfiguración de la realidad, lo que no constituye el olvido de la misma, sino su afirmación más profunda. Aun el yo lírico es del reino de las fábulas”. Giovanni Quessep.
Descendiente de uno de los tantos libaneses que llegaron a aquella orilla de la Costa Atlántica, Giovanni Quessep, es considerado uno de los poetas más notables de hispanoamérica1.
Dos acontecimientos importantes marcaron su vida: A la edad de diez años, la violencia bipartidista destruyó la casa de su familia, obligándola a abandonar San Onofre. Instalados en Sincelejo, uno de sus profesores le da a conocer la obra causante de toda su poesía La Divina Comedia e inicia su formación literaria a través de ella y de la lectura de los cuentos clásicos (Hermanos Grimm, Perrault, Andersen), Las mil y una noches, la poesía española del Siglo de Oro y la poesía de Rubén Darío. Lecturas que lo incitan a escribir los primeros poemas que fueron publicados en la revista del colegio.
Al culminar sus estudios de secundaria, viaja a Bogotá a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana, más tarde, realiza un postgrado en Literatura Hispanoamericana en el Instituto Caro y Cuervo y posteriormente, agraciado por la música y las imágenes de La Divina Comedia se va para Italia tras los pasos del maestro. Allí, dedicó dos años de su vida a estudiar la poesía del Renacimiento y la obra de Dante y tomó el curso conocido como Lectura Dantis. Esas lecturas se han recreado permanentemente, de una manera nueva y misteriosa, en cada uno de sus libros.Instalado nuevamente en Colombia, ingresa como profesor de Literatura en la Universidad del Cauca a la que perteneció hasta hace poco y donde le es otorgado en 1992 el título Honoris Causa en Filosofía y Letras.
Contemporáneo de los poetas Gonzalo Arango, Jotamario Arbeláez, Elmo Valencia, Armando Romero, Jaime Jaramillo Escobar, pertenecientes al nadaísmo que le dio en el país, Quessep perteneció paralelamente, a una generación de actitud más insular, que hoy se considera pilar fundamental de la más reciente poesía colombiana: Mario Rivero, Nicolás Suescún, José Manuel Arango, y Elkin Restrepo.
Quessep, fue cofundador de la revista Golpe de dados, ha sido colaborador de las revistas Pluma, Eco, Plural, Aquarimántima, Zona Franca, Mundo Nuevo, Revista Casa Silva, Gradiva, Gaceta de Colcultura, y El Urogallo y es considerado uno de los poetas capitales de la segunda mitad del siglo en Colombia.
Entre los poetas no nadaístas de la década de los sesenta, es considerado el autor de la obra más completa y conservadora, según el Manual de Literatura Colombiana en el cual se afirma: “En el oficio y en el virtuosismo radica el interés de la poesía de Quessep, en la destreza para manejar un lenguaje que durante siglos de ser utilizado literariamente ha adquirido una carga expresiva que le confiere la categoría de "poético". Las claves de su poesía son entonces las referencias librescas, las connotaciones literarias. Pero si, por ejemplo, Borges las utiliza en forma tal que trascienden el terreno de lo anecdótico para mostrar de manera descarnada los conflictos del hombre, Quessep no aterriza y su poema se queda en el terreno de lo literario. Claro que todo esto es intencional y él mismo lo ha dicho claramente: "Me alejo de todo estilo de época y de toda moda y no me interesa describir los objetos de la realidad más tangible. Creo que todo poema debe ser una metáfora del alma: metáfora de sus maravillas y de sus terrores, de sus cielos y de sus abismos, esto es, la transfiguración de la realidad, lo que no constituye el olvido de la misma, sino su afirmación más profunda. Aun el yo lírico es del reino de las fábulas".
David Jiménez, el la Gran Enciclopedia Colombiana dice: “Con una obra que se separa de la «actualidad» de los poetas de su generación —y especialmente de los nadaístas o sus post...—, Quessep es «el más decididamente simbolista entre los poetas colombianos del presente... La alegría del poema es la de tocar la otra orilla donde crece lo perdido, lo que no pueden ver los ojos... Casi todo proviene de la tradición poética anterior, pero en la obra de este poeta vuelve a tomar vida y se pone al servicio de intuiciones y formas muy personales”
En la Historia de la Poesía Colombiana dice el profesor norteamericano James Alstrum “En los versos de Quessep la polisemia se logra con un juego de símbolos arquetípicos, colores emblemáticos, y una excelsa musicalidad que produce el efecto de un conjuro mágico en que sonido y sentido se armonizan... El canto y el cuento se entremezclan en la poesía de Quessep y abundan alusiones al mito que es un sueño colectivo y ritual repetido en cuentos de hadas y fábulas cuyas moralejas se han perdido. Los versos de Quessep representan una evasión intencionada de los problemas banales de la vida cotidiana. En ellos el arte de la palabra constituye la única razón de ser de una poesía que intenta recobrar el momento efímero”.
Y Fernando Charry Lara dice sobre la poesía del maestro Quessep: “La poesía de Quessep se expresa, tensa, serenamente, en imágines de tiempo perdido u olvidado, entre sombras que son más del símbolo o de la leyenda, con materia de instantes de los que se ha apoderado para siempre la fijeza. Desconfía de la retórica versolibrista pero no se encarcela en estrecheces. Tiene la libertad del que sueña y, sobre todo, la de aquél que despierta de los sueños. Quien la escribe, conforme a la pretensión de Borges, reconocerá en ella un día, como en un espejo, su propia cara”
En Mito y poesía, un texto en prosa que figura como introducción de Carta imaginaria (1998), escribe Quessep estas palabras que podrían aplicarse a toda su poesía: “El poeta no teme a la nada. Sabe la lengua del coloquio de los pájaros, que aprendió Adán en el Paraíso terrenal. Y sabe, también, que la poesía es una danza, y que hay un arte de pájaros en su asombro y en su vuelo. Los ojos del poeta están tejidos de un cristal mágico, en su pasión tiene la esfericidad de los cielos y de su música extremada. A medida que se distancian de lo real, hallan la verdad de la poesía, o duración de las fábulas, que es el alma. El poeta, que no lo ignora, pone en juego su ser; pero, si quiere preservar en éste, debe entregarse a la única ley que rige la creación poética: la palpitación del abismo. Y el abismo es el centro del universo: están en él las constelaciones, pero también la rosa, “espejo del tiempo”, semejante a la luna en la metáfora del místico persa. Belleza o abismo, palabra y música: encantamiento total, orden del espíritu que descubre ka ciencia del amor y abre las puertas de lo desconocido.”
Su amplia obra poética está conformada por los libros: Después del paraíso (1961), El ser no es una fábula (1968), Duración y leyenda (1972), Canto del extranjero (1976), Libro del encantado (1978), Madrigales de vida y muerte (1978), Preludios (1980), Muerte de Merlín (1985), Un jardín y un desierto (1993), Carta imaginaria (1998), Antología poética (1993), Brasa lunar (2004), Premio de Poesía José Asunción Silva 2004, y Metamorfosis del jardín (2006).
En abril de 2006, la ciudad de Popayán lo declaró hijo ilustre durante un gran homenaje organizado por ex alumnos del maestro de la Universidad del Cauca donde exaltaron su obra poética.

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